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| Fuente: elmundodeportivo.es |
A la media parte del partido de ayer, este post se titulaba “Perdidos”. Al final, se ganó sin más problemas al Valencia –o a once desconocidos que defendieron con honor la camiseta ché-, pero el Barça sigue sin encontrar su ritmo. En la colosal lucha por la Liga que dirimen los azulgrana y el Real Madrid se ven dos dinámicas que, por mucho que me resista, no se pueden ocultar. Por una parte, la del florenteam, solidísimo y en trayectoria ascendente que no entiende de fracasos europeos; y, por la otra, la del Barcelona, que gana –y ganará- sus partidos con dificultades, siguiendo la estela blanca como puede, como el ciclista que empieza a hacer la goma y que se intuye que acabará descolgándose. Al final todo se puede revertir, pero, de momento, esto es lo que hay. Y después de esta reflexión, un repaso a los nombre propios del partido contra el Valencia.
Valdés: que vaya o deje de ir al Mundial me interesa tanto como la actuación de Dani Diges en el próximo festival de Eurovisión. De hecho, lo mejor sería que no jugara nunca con la roja y que Mr. Potato no se colgara la medalla de haber evitado una de las mayores injusticias de la historia reciente del futbol español. No sé si Valdés es el mejor portero del mundo ni si podría grabar trescientos gilianuncios a la semana, pero, a día de hoy, no hay cancerbero que transmita más seguridad que él en toda la Liga. Contundente por alto, intimidador en el uno contra uno –que se lo digan a Zigic- y líder de su equipo desde la portería. ¿Qué más se puede pedir? Mientras por la capital se regocijan y sobrevaloran a un portero con grandes reflejos, pero que vive cagado sin moverse de la línea de gol, nosotros ni nos inmutamos ante las dos o tres ocasiones de gol que nos hacen en cada jornada; hay la certeza, casi científica, de que VV las parará.
Milito: ¡que manera de volver tras casi dos años de inactividad! Nadie diría que sus ligamentos eran papilla hasta hace nada. Su vuelta, además, resuelve un pequeño problema…el relevo de Puyol. No hay que engañarse…el Capità alterna una de cal y otra de arena. Sus ganas y su temperamento le permiten seguir corrigiendo los desajustes defensivos, pero estas mismas cualidades le llevan a cometer errores definitivos por sobrexcitación –viva el autogol de Almería-. Si hasta ahora Puyol era indiscutible era porque no había más cortafuegos que él en la plantilla. Por suerte, ahora podremos alternar en la retaguardia al Capità con el Mariscal.
Xavi e Iniesta: los valoro conjuntamente porque el Barça sólo activa el modo apisonadora cuando ambos están en forma…y no es el caso. No soy objetivo con Xavi; para mi está en constante sospecha. Su visión de juego no la perderá nunca, y un pase en profundidad genial suelto por partido siempre lo podrá dar, pero su nivel en los últimos meses raya la mediocridad. Xavi sólo sabe jugar con viento a favor –el inicio de la era Rijkaard, la selección de la Eurocopa, el Barça del triplete,…-, pero contra las dificultades no sólo no se rebota, sino que se diluye hasta la desaparición. Y ¡al loro con Iniesta! El manchego está pesado. ¿Alguien se lo imagina exhibiendo la verticalidad que originó el primer gol del Barça en Roma? A día de hoy, no. El chico se está acomodando, rehuyendo el regate a sabiendas de que tiene ganado el aplauso del público. Pero de las rentas sólo se puede vivir un tiempo, y se le está acabando.
Messi: no vi jugar ni a Matthias Sindelar, ni a Garrincha, ni a Pelé, ni a Cruyff, ni a Bobby Charlton, ni a Zico, y mi memoria sólo me permite recordar al Maradona del Mundial del ’94. Aún así, no concibo un jugador mejor que Messi. Cristiano no resiste la comparación en lo futbolístico, porque esto no se trata de efectividad, se trata de la esencia del juego. Ronaldo se exhibe en el derroche físico, en la verticalidad, en la potencia, en el tomahawk. Leo es sutileza, precisión, exquisitez, la falta lanzada con arco y flecha. Los resultados numéricos pueden ser similares, pero la historia está reservada para las delicias.
P.D: está bien que el chico se divierta por el centro del ataque, pero los tres goles que marcó anoche Messi llegaron desde la banda.

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