A una semana del asalto a la Copa y con el camino (semi)despejado hacia los cuartos de final de la Euroliga las sensaciones que transmite el Regal Barça no pueden ser mejores. El paseo militar en que se está convirtiendo la liga ACB, con palizas constantes propias de infantiles, no permite imaginar otro escenario que no sea el de campeonar en Bilbao, y en Europa, más de lo mismo. Además, el mejor Barcelona desde el de Bodiroga – Saras – Fucka ha tenido la fortuna de coincidir en el tiempo con sus grandes rivales en transición. En España, el Tau ha vuelto a configurar una plantilla competitiva, pero ni muchos menos pletórica como en años anteriores, Messina está sudando más de lo esperado para hacer funcionar al Real Madrid de los 10 fichajes, y de Unicaja mejor ni hablamos; y en Europa, Panathinaikos anda deprimido, CSKA y Maccabi –sobretodo Maccabi- ya no intimidan como antes, y Montepaschi sigue esperando un último empujón para que alguien los tome en serio. El panorama parece inmejorable para completar una temporada histórica, pero hay un factor que puede dejar a los de Xavi Pascual a mitad del camino: la respuesta del equipo en los partidos apretados.
De los 35 partidos que el Regal Barça ha disputado esta temporada –entre ACB y Euroliga- ha vencido 26 por más de diez puntos de ventaja, lo que supone más del 74% de partidos ganados con cierta comodidad. El problema llega repasando los partidos ajustados…los realmente ajustados. Haciendo memoria, sólo recuerdo cuatro partidos en que los azulgrana hayan sufrido; contra Gran Canaria (J. 3 ACB), contra Estudiantes (J.5 ACB), contra Valencia (J.19 ACB) y contra Partizan (Euroliga). Resultado: 3 derrotas de 4 partidos. Algunas de ellas muy evitables, como las de Valencia –lamentable último minuto- y Belgrado –Partizan estaba K.O al empezar el último cuarto-. Los números evidencian que el Regal Barça es tan superior a sus rivales que se impone con contundencia en la mayor parte de sus encuentros, pero que no sabe manejarse en los partidos en que no se despega del contrincante.
Algunos aficionados del Palau achacarán éste problema a la supuesta incapacidad de Pascual para dirigir a una plantilla tan excelsa. En mi opinión, al Regal Barça le falta algún jugador capaz de asumir responsabilidades en los momentos decisivos sin que se le encoja la muñeca. Y no es que crea que los que hay están incapacitados, simplemente que Navarro debe inflarse a triples no sólo en los primeros cuartos y cuando se gana de quince, que Lakovic debe volver a soltarse, que Lorbek, además de dar una lección de movimientos en la pintura, debe mostrar más carácter, y que hay que probar con Morris abierto para las últimas jugadas de partidos comprometidos.
Al Barça de esta temporada no se le puede reprochar absolutamente nada, pero la oportunidad de hacer algo grande –grandioso diría- es tan evidente que dejarlo escapar sería doloroso. Por eso hay que pensar en los momentos decisivos, y creer que se ganarán los tres partidos de la Copa sin bajar del autobús es no entender nada. Y no hablemos de la Final Four. Si los blaugrana quieren ser campeones de Europa deberán pelearse hasta el último segundo con CSKA, Maccabi, Olimpyakos, Partizan, Montepaschi o quien sea, porque la ilusión de ser campeón de Europa es tan grande que nadie se “dejará” apalizar. Además, es más que probable que los aficionados del Palau sean minoría en Paris, por lo que el ambiente puede jugarnos en contra.
A modo de conclusión, un par de deseos: el primero, que antes de acabar la liga regular se den un par de partidos ajustados, que si se pierden no pasa nada; y el segundo y más importante, que en los momentos decisivos no coincidan muchos minutos en pista Víctor Sada y Roger Grimau.
Y como el post me ha quedado algo pesimista, dejo la demostración de que en la plantilla hay capacidad de sobras para resolver partidos: Navarro, Lakovic, Lorbek, Basile.
De los 35 partidos que el Regal Barça ha disputado esta temporada –entre ACB y Euroliga- ha vencido 26 por más de diez puntos de ventaja, lo que supone más del 74% de partidos ganados con cierta comodidad. El problema llega repasando los partidos ajustados…los realmente ajustados. Haciendo memoria, sólo recuerdo cuatro partidos en que los azulgrana hayan sufrido; contra Gran Canaria (J. 3 ACB), contra Estudiantes (J.5 ACB), contra Valencia (J.19 ACB) y contra Partizan (Euroliga). Resultado: 3 derrotas de 4 partidos. Algunas de ellas muy evitables, como las de Valencia –lamentable último minuto- y Belgrado –Partizan estaba K.O al empezar el último cuarto-. Los números evidencian que el Regal Barça es tan superior a sus rivales que se impone con contundencia en la mayor parte de sus encuentros, pero que no sabe manejarse en los partidos en que no se despega del contrincante.
Algunos aficionados del Palau achacarán éste problema a la supuesta incapacidad de Pascual para dirigir a una plantilla tan excelsa. En mi opinión, al Regal Barça le falta algún jugador capaz de asumir responsabilidades en los momentos decisivos sin que se le encoja la muñeca. Y no es que crea que los que hay están incapacitados, simplemente que Navarro debe inflarse a triples no sólo en los primeros cuartos y cuando se gana de quince, que Lakovic debe volver a soltarse, que Lorbek, además de dar una lección de movimientos en la pintura, debe mostrar más carácter, y que hay que probar con Morris abierto para las últimas jugadas de partidos comprometidos.
Al Barça de esta temporada no se le puede reprochar absolutamente nada, pero la oportunidad de hacer algo grande –grandioso diría- es tan evidente que dejarlo escapar sería doloroso. Por eso hay que pensar en los momentos decisivos, y creer que se ganarán los tres partidos de la Copa sin bajar del autobús es no entender nada. Y no hablemos de la Final Four. Si los blaugrana quieren ser campeones de Europa deberán pelearse hasta el último segundo con CSKA, Maccabi, Olimpyakos, Partizan, Montepaschi o quien sea, porque la ilusión de ser campeón de Europa es tan grande que nadie se “dejará” apalizar. Además, es más que probable que los aficionados del Palau sean minoría en Paris, por lo que el ambiente puede jugarnos en contra.
A modo de conclusión, un par de deseos: el primero, que antes de acabar la liga regular se den un par de partidos ajustados, que si se pierden no pasa nada; y el segundo y más importante, que en los momentos decisivos no coincidan muchos minutos en pista Víctor Sada y Roger Grimau.
Y como el post me ha quedado algo pesimista, dejo la demostración de que en la plantilla hay capacidad de sobras para resolver partidos: Navarro, Lakovic, Lorbek, Basile.

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