El pasado sábado por la noche decidí obviar que era carnaval – tampoco supuso un drama para mí- para poder ver la noche de los concurso del All Star de la NBA. ¡Cuán mejor hubiera estado vestido de animadora y sufriendo en cualquier tugurio lleno de deshechos humanos sudados! No quiero imaginar cómo se sintió la gente que pagó por ver semejante aberración. No entraré a valorar los concursos de habilidades por equipos e individuales, impuestos por la NBA para alargar la pantomima y sumar patrocinadores, y del concurso de triples sólo diré que el premio debería haber quedado desierto. Pero lo del concurso de mates fue deleznable. Aún no me explico como el público no se lanzó a la pista a linchar a los concursantes.
Se supone que los participantes son voluntarios y que se pasan meses preparando su actuación, pero si lo que se vio el pasado sábado es lo mejor que pueden ofrecer los especialistas del vuelo sin motor de la NBA lo mejor sería anular el concurso hasta nuevo aviso. Los primeros en caer eliminados fueron Shannon Brown –en principio el favorito- i Gerald Wallace con mates propios del All Star de la liga pre-infantil vietnamita. El bueno de Demar DeRozan es el único que se salva. El rookie empezó muy fuerte con dos magníficos mates –espectacular el segundo-, pero su falta de ideas le condenó en la fase final; aún así le robaron el título. Porque el repertorio de Nate Robinson no merecía nada más que los silbidos de la grada. Si el año pasado ganó gracias a su show con Superman Howard, para esta edición Kryptonite ni se esforzó con la teatralización. Tan sólo el cuarto machaque es digno.
¡Pues ala! Tercer título para Robinson que le coronó como…¡¡¿perdón?!!, ¡¡¿cómo?!!...¡¡¿el mejor matador de la historia?!! Resulta que sí, que de la edición que ha vomitado sobre la historia del concurso en el que Dominique Wilkins, Spud Webb, Michael Jordan, Vince Carter, Tracy McGrady y muchos más mitos han levantado de su asiento a millones de personas en todo el mundo, sale el best dunker ever. La realidad es que a Robinson y al resto de concursantes no les habría venido mal un par de clases de Serge Ibaka, ganador del concurso de mates de la ACB el año pasado y que estaba comentando el esperpento para Cuatro. De hecho, el 90% de los mates de las dos últimas ediciones del concurso en su versión ACB son mejores que todos los que se vieron el pasado sábado en Dallas, excepto quizás el segundo de DeRozan.
P.D: se ve que el partido entre el Este y el Oeste sí que valió la pena, como mínimo para los que lo pudieron ver. El genial periodista y comentarista de baloncesto de TV3, Jordi Robirosa, evidenció en su crónica para el TN que la mayor parte del público del Cowboys Stadium no podía ver absolutamente nada. La NBA ya se ha apuntado el tanto de llenar un estadio de 108.000 personas, pero una vez hecha la gracia esperamos que el All Star vuelva al Staples Center, al Rose Garden o al Madison Square Garden.

No hay comentarios:
Publicar un comentario